Tu edificio ronda los años sesenta y algo te ha llevado a la palabra «aluminosis»: una fisura recta bajo el techo, un desconchado con la varilla oxidada a la vista o el aviso de un operario en plena reforma. La respuesta corta: es una transformación química del hormigón hecho con cemento aluminoso, que con los años lo vuelve más poroso y menos resistente.
No es un tipo de humedad sino una patología estructural; aparece en esta guía porque el agua es su principal acelerador. Ningún texto puede decirte si tus viguetas la sufren —eso lo confirma un técnico con ensayos—; esta página te ayuda a decidir si conviene ese paso.
Qué es exactamente la aluminosis
El cemento aluminoso endurecía mucho más deprisa que el corriente, y por eso se usó en las viguetas prefabricadas que sostienen los forjados —la estructura de los techos— de muchos pisos construidos entre 1950 y mediados de los setenta. Con el tiempo sufre la llamada «conversión»: sus compuestos pasan a formas más porosas, pierde resistencia y deja paso al agua y al aire hacia las armaduras de acero. No depende del cuidado de la vivienda: es la evolución propia de aquel cemento.
Qué tiene que ver la humedad
La humedad no provoca la aluminosis, pero marca su velocidad. El ambiente húmedo acelera la conversión y, en un hormigón ya poroso, el agua alcanza antes el acero y lo oxida; el óxido se expande y revienta el recubrimiento. Por eso suele asomar primero en baños, cocinas y galerías, y por eso una filtración que moja el forjado o la humedad que sube del terreno en plantas bajas crean el ambiente que más le conviene. Mantener seco el edificio frena la corrosión, pero no devuelve la resistencia perdida: hay viguetas afectadas en pisos secos.
Señales que hacen razonable sospechar
Son motivos para pedir una inspección, nunca una confirmación; un cerco húmedo aislado suele tener causas más corrientes, como repasa la guía de humedad en el techo.
| Qué observas | A qué suele apuntar |
|---|---|
| Fisuras rectas siguiendo la dirección de las viguetas | Recubrimiento inferior de una vigueta en mal estado |
| Desconchados con varilla oxidada, u óxido que atraviesa la pintura | Corrosión del acero, que se expande y empuja el hormigón |
| Panza en el techo o puertas que empiezan a rozar | Deformación del forjado: valoración sin demora |
Qué puedes comprobar sin riesgo y qué no
- Averigua el año de construcción (escrituras o catastro): fuera de la horquilla 1950-1975, la probabilidad baja mucho.
- Revisa con buena luz los techos de baño, cocina y galería, y haz fotos generales y de detalle.
- Anota desde cuándo ves cada señal y si avanza: esa evolución orienta al técnico.
Quién puede confirmarla y cómo se estudia
La valoración corresponde a un arquitecto técnico (aparejador) o a un técnico en patologías de la edificación. El estudio combina inspección visual, catas puntuales (pequeñas aperturas en el techo) y ensayos de laboratorio, que determinan si hay cemento aluminoso y cuánta resistencia conserva; el informe propone desde vigilancia periódica hasta refuerzo o sustitución. Si la reparación afecta a elementos compartidos del edificio, quién debe asumirla depende de cada situación y queda fuera de esta guía.
Mientras llega la inspección, mantén el forjado seco
Es lo único a tu alcance con efecto real: repara pronto cualquier fuga que moje un techo y ventila a diario los cuartos con más vapor —la guía de ventilación para evitar la humedad explica cómo sin obras—. No convierte una vigueta dañada en sana, pero le quita al proceso su acelerador principal.
Preguntas frecuentes
¿Todos los edificios de los años sesenta tienen aluminosis?
No. El cemento aluminoso se usó mucho en esa época, pero no en todos los edificios ni en todas las partidas de viguetas. El año de construcción sitúa al edificio en un grupo de mayor probabilidad, nada más: la única forma de saberlo es analizar muestras en laboratorio.
¿La aluminosis se puede curar?
La conversión química no se revierte: no existe un tratamiento que devuelva al hormigón la resistencia perdida. Lo que sí se hace es reforzar o sustituir las viguetas afectadas y controlar la humedad para frenar el deterioro. El alcance concreto lo decide el técnico a partir de los ensayos.
¿Se puede saber a simple vista si una vigueta es de cemento aluminoso?
No. Un hormigón con cemento aluminoso no se distingue de uno corriente mirándolo, ni siquiera con experiencia. Hace falta extraer una muestra y analizarla en laboratorio; los indicios visuales solo sirven para decidir si ese análisis merece la pena.
Si controlo la humedad, ¿puedo olvidarme del problema?
No. Mantener el forjado seco frena la parte del deterioro que depende del agua, y por eso merece la pena, pero la resistencia ya perdida no vuelve y la conversión sigue su curso. Si hay señales o el edificio es de la época con más probabilidad, la inspección técnica sigue siendo el paso que cuenta.
¿Qué profesional llamo si veo fisuras y óxido en el techo?
Un arquitecto técnico (aparejador) o un técnico en patologías de la edificación: son quienes pueden inspeccionar el forjado, encargar los ensayos e interpretar los resultados. Si además hay una fuga activa mojando el techo, repárala en paralelo con el gremio que corresponda, porque cada semana de agua suma deterioro.
¿Una vigueta con aluminosis acaba fallando siempre?
No necesariamente. El desenlace depende del grado de conversión, de la humedad que haya sufrido, del estado de las armaduras y de la carga que soporta. Por eso los informes técnicos van desde la simple vigilancia periódica hasta el refuerzo o la sustitución: la palabra aluminosis, por sí sola, no dicta el resultado.
Fuentes consultadas
- Código Técnico de la Edificación (CTE) — Ministerio de Vivienda y Agenda Urbana
- CTE DB-HS Salubridad: protección frente a la humedad — Ministerio de Vivienda y Agenda Urbana
La presencia de aluminosis solo puede confirmarse o descartarse con inspección técnica y ensayos de laboratorio; esta guía sirve para decidir ese paso, no para sustituirlo.